Casa de Orencio Castellano

JULIO BRAVO FOLCH. 1916. PLAZA DE ARAGÓN, 12

La casa de Orencio Castellano fue proyectada por Antonio Miranda Fondevila en 1888 y se construyó en los terrenos de lo que había sido la Exposición Aragonesa de 1868 en la actual plaza de Aragón.

Aquellos terrenos se situaban en aquel momento en la periferia de la ciudad, pero pronto se convirtieron en uno de los enclaves más privilegiados de la misma y en lugar predilecto de residencia de la burguesía ciudadana más poderosa. Como resultado, la plaza de Aragón terminó por configurarse, mayoritariamente, a base de un conjunto de palacetes urbanos de gran interés, por desgracia prácticamente desparecido.

Con el paso del tiempo, la obra original de Antonio Miranda fue quedando algo obsoleta, por lo que el nuevo propietario del inmueble, Luis Pérez, encargó un proyecto de reforma y ampliación a Julio Bravo Folch, en aquel momento en la cúspide de su trayectoria profesional que había quedado muy consolidada tras la celebración de la Exposición Hispano-Francesa.

La reforma afectó tanto a la fachada hacia la plaza como a la recayente hacia la calle de Ponciano Ponzano. La primera es la que concentraba la mayor atención formal, con un elegante tratamiento de los volúmenes y de la decoración. De dos alturas sobre semisótano, los vanos del piso inferior eran esbeltos y adintelados, con guarnecidos en relieve de decoración neorrenacentista. El superior destacaba por el uso de una serie de arcos de medio punto que destacan su carácter principal y le dan aire muy atractivo al conjunto de la fachada.

Frente al tratamiento ornamental de la fachada a la plaza de Aragón, la de la calle de Ponciano Ponzano era más sobria, más funcional pero no exenta de motivos que evidencian el cuidado diseño de Julio Bravo, especialmente, de nuevo en la alternancia de diferentes tipos de vanos.

El palacete de Orencio Castellano es el único que ha llegado hasta nuestros días de aquel conjunto ya citado que rodeaba a la plaza de Aragón. Sin embargo, tampoco se ha conservado tal y como lo reformó Julio Bravo sino que a lo largo del siglo XX fue nuevamente ampliado y modificado hasta hacerle perder parte de su encanto inicial.

(Fotografías: Coyne, Gobierno de Aragón)

 

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