Casa de Juan Moneva

JAIME MONEVA ORO. 1925. SANCLEMENTE, 12

La casa de Juan Moneva es una de las más singulares obras de la arquitectura zaragozana del siglo XX. Y lo es por su propuesta de una vuelta casi literal a la tradición constructiva local. Al lenguaje de los viejos palacios renacentistas de la ciudad.

No es que se trate de un caso único. Durante las décadas de los años 20 y 30 hay una corriente arquitectónica casi arqueologista en cuanto a su uso de los lenguajes historicistas. De 1924, por tanto casi coetáneo al proyecto de la casa de Juan Moneva fue el de la Casa Faci de Regino Borobio en el paseo de Sagasta. Y muy similar a la propuesta de la casa de Juan Moneva será la del taller estudio de los hermanos Albareda en la calle Balmes que Teodoro Ríos proyectará ya en 1939. Sin embargo, sí que se puede afirmar su singularidad y personalidad dentro de un contexto urbano completamente ajeno a este tipo de planteamientos constructivos.

En su fachada, toda ella de ladrillo como corresponde a la inspiración en los palacios renacentistas locales, se marcan las cuatro alturas del edificio. En la planta calle llaman la atención los potentes arcos de medio punto, con generosa rosca, en especial el del portón. En los pisos superiores se suceden los vanos adintelados, las bíforas de inspiración italianizante y la inevitable galería de arquillos bajo rafe de madera en el remate.

Como resultado de todo ello, se trata de un edificio que en fachada podría responder casi literalmente a cualquier palacio urbano local del siglo XVI.

Juan Moneva fue un jurista, político e intelectual muy conocido en la Zaragoza de la primera mitad del siglo XX, quien dentro de su ideología conservadora defendía los valores del pasado y, por supuesto, reivindicaba una vuelta a la arquitectura tradicional zaragozana. De ahí que su casa pueda considerarse, en gran manera, trasunto de su manera de entender la arquitectura y, por extensión, la sociedad.

El arquitecto encargado del proyecto fue su hijo, Jaime Moneva Oro, un profesional muy joven puesto que en aquel momento contaba tan sólo con 22 años de edad. Quizás por eso, aunque hay plena constancia de su autoría, Regino Borobio firmó el plano de la obra presentado al Ayuntamiento de Zaragoza. De hecho, esta casa es el único proyecto de importancia de Jaime Moneva Oro puesto que fallecería no muchos años después, en 1929, durante los trabajos de restauración del palacio de Villafranca de Ebro.

(Fotografía: Autor)

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