Estación Experimental de Aula Dei

TEODORO RÍOS BALAGUER. 1946. AVENIDA MONTAÑANA, 1005

En el mes de octubre de 1945 se constituyó la Estación de Biología Experimental de Cogullada, dependiente del C.S.I.C., con la misión de convertirse en un centro de referencia de la investigación en el terreno de la biología para su posterior aplicación a la agricultura.

Un año más tarde se selecciona su ubicación definitiva, en una finca de casi cinco hectáreas situada en la carretera de Montañana a Peñaflor, justo enfrente de la Cartuja de Aula Dei, de la que acabará tomando el nombre. En el mes de diciembre de aquel mismo 1946, el arquitecto Teodoro Ríos Balaguer lleva a cabo el proyecto de la estación. Las obras se prolongaron hasta 1952, año en el que comenzó a funcionar la Estación.

El diseño de Teodoro Ríos constaba de dos fases, una inicial, totalmente construida, y otra de futura ampliación, sin definir en cuanto a sus funciones, que nunca llegaría a levantarse.

La zona construida se articula en torno a tres espacios de distribución. Dos de ellos son abiertos: el claustro y el patio, mientras que el tercero, el herbario, es cubierto.

Toda la construcción consta de dos alturas sobre semisótano, y está construido enteramente en ladrillo a cara vista.

Tras el acceso, marcado por una galería de cinco arcos de medio punto, se accede al vestíbulo principal y al claustro, uno de los espacios más interesantes en cuanto a su tratamiento formal de todo el conjunto. En esta zona se localizan, en planta baja, los despachos y oficinas, y en la superior, la biblioteca, sala de lectura y reuniones y el almacén de libros. Prolongándose por detrás de la zona del claustro se ubica el herbario, al que dan diversos gabinetes y departamentos de investigación, así como los laboratorios. Finalmente, a la derecha del herbario, se sitúa el patio, con lo que el conjunto adquiere en planta un diseño en L. En torno al patio se ubican nuevos gabinetes, laboratorios y almacenes.

En el alzado del proyecto, toda la zona construida se sitúa a la derecha de la torre, que constituye el principal hito de la construcción y uno de sus elementos más llamativos. La parte del proyecto que queda a su izquierda era la ampliación prevista que no llegó a materializarse.

En su diseño, Teodoro Ríos lleva a cabo su reinterpretación de lo que se entiende en su momento por arquitectura regional: uso del ladrillo, abundancia de arcos de medio punto…, como corresponde a las preferencias constructivas de carácter oficial durante los años 40, en los que la vuelta a los lenguajes historicistas adquiere una nueva vigencia.

Por otro lado resulta muy evidente la influencia que la aledaña Cartuja de Aula Dei ejerce sobre el proyecto de Teodoro Ríos: la articulación del espacio en torno a los patios a modo (e incluso con el uso del propio nombre) de los claustros monásticos y, sobre todo, la torre que pretende actuar a la vez de contrapunto y homenaje a la torre de la cartuja.

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