Villa Alta

MANUEL ISASI ISASMENDI. 1903. PASEO DE RUISEÑORES, 37

El paseo de Ruiseñores constituía, a comienzos del siglo XX, una prolongación natural del paseo de Sagasta, en aquel momento la avenida favorita de la burguesía zaragozana para la construcción de sus nuevas y lujosas residencias.

Estado original de Villa Alta

Su ubicación y trazo le conferían un carácter más agreste y menos ciudadano que el paseo de Sagasta, por lo que resultaba ideal para la edificación de villas y chalés en un entorno natural.

En 1903, se procedió a la parcelación del barrio de Ruiseñores y de inmediato comenzó la construcción de una serie de viviendas unifamiliares destinadas a propietarios de alto nivel adquisitivo. Cada construcción tenía un carácter singular y caprichoso, siguiendo la moda pintoresquista dominante en buena parte de Europa para este tipo de inmuebles desde el último cuarto del siglo XIX.

Villa Alta en 1990

Según la información facilitada por la prensa referida a la puesta en venta de estas viviendas, todas ellas tenían mil metros cuadrados de superficie y dieciséis habitaciones. Estaban dotadas de servicios de agua y luz, entre otros. El precio de cada una de estas villas era de 25.000 pesetas, pudiendo también ser alquiladas por 1.250 pesetas anuales, cantidades ambas muy respetables para la época.

Por tratarse de una parcelación particular anterior a 1913, no fue preciso presentar los proyectos a la aprobación del Ayuntamiento de Zaragoza, lo que impide conocer más detalles sobre los edificios. Sin embargo, si que se sabe que de su diseño se encargó el ingeniero Manuel Isasi Isasmendi.

Villa Alta tras la reconstrucción de 1995

Uno de estos chalés, el conocido como Villa Alta, fue adquirido en 1913 por la familia Ostalé Tudela. En los años siguientes, los nuevos propietarios llevaron a cabo una serie de trabajos de reforma que no llegaron a afectar a las líneas generales básicas del inmueble. En estos trabajos intervino uno de los más importantes decoradores y escultores del momento en la ciudad: Dionisio Lasuén. La familia Ostalé Tudela mantuvo la propiedad de Villa Alta hasta la década de los años 40.

Villa Alta fue el último chalé de los construidos originalmente en la parcelación del barrio de Ruiseñores en ser destruido. Durante años permaneció en el abandono, lo que justificó su derribo ilegal en 1994. Tras ello, fue reconstruida siguiendo sus líneas generales, aunque sólo se conservan de la obra original el templete de la entrada y el cerramiento exterior.

Chalés del barrio de Ruiseñores hacia 1905

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