Parroquia del Corazón de María

EDUARDO LAGUNILLA DE PLANDOLIT. 1954. AVENIDA DE GOYA, 65

Los padres claretianos, nombre con el que se conoce a los miembros de la Congregación de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María, se asentaron por primera vez en Zaragoza en 1924. Su primera sede estuvo ubicada en la calle de Zumalacárregui, para posteriormente pasar al paseo de Cuéllar y la calle de San Antonio María Claret.

En 1952 el Gobierno General de los Claretianos aprobó que se construyera un templo nuevo dedicado a la Virgen de Fátima. El lugar elegido fue un solar muy próximo, situado en el número 65 de la avenida de Goya.

En 1954 se firmó el contrato para la construcción del templo cuyo proyecto corrió a cargo de Eduardo Lagunilla de Plandolit.

El proceso de edificación fue lento y costoso. En 1956 dieron inicio los oficios religiosos, aunque limitados a los domingos. En 1958 se dio por concluida la monumental portada. Finalmente, en mayo de 1964 comenzó a regir plenamente la parroquia del Corazón de María aunque durante los años siguientes todavía continuaron los trabajos complementarios y de ornamentación.

El templo planeado por Eduardo Lagunilla busca aunar un aire moderno con la tradición de la arquitectura religiosa. Quiere ser, a la vez, monumental y de líneas sobrias, en la línea del conjunto de sus trabajos religiosos.

El templo es de cruz latina no marcada en planta. Con las construcciones posteriores de la avenida de Goya, el templo sólo se manifiesta hacia la calle por su gran portada, algo desproporcionada respeto del entorno, dominada por un gran arco de medio punto que protege la puerta de acceso adintelada y una sobria decoración rematada por un rosetón de tradición goticista. La fachada culmina mediante una estructura abierta de sencillos pilares adintelados en la que apoya una cruz.

El interior es de tres naves y tres tramos hasta el transepto que se manifiestan en el exterior mediante profundos contrafuertes. La cabecera se resuelve en ábside.

Exteriormente la obra es completamente de ladrillo, muy simple y sin ningún tratamiento ornamental, a excepción del remate de la portada. Por contra, el interior está dominado por el uso del hormigón.

En su conjunto, la Parroquia del Corazón de María recuerda y antecede a otra obra de carácter religioso que Eduardo Lagunilla construirá en Zaragoza una década más tarde, el monasterio de la Encarnación, en el número 1 de la avenida de Octavio Augusto.

 

 

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