Constitución, 10

ALEJANDRO ALLANEGUI FÉLEZ y JOSÉ YARZA GARCÍA. 1942. PASEO DE LA CONSTITUCIÓN, 10

El cubrimiento del río Huerva aguas abajo de la plaza de Paraíso se llevó a cabo durante la primera mitad de los años 30. Con esta obra se continuaba la que había dado lugar poco tiempo antes a la Gran Vía y fue el origen de una nueva avenida para la ciudad: el paseo de la Constitución.

Los primeros años de la posguerra, la recién surgida vía (denominada en aquel momento paseo de Marina Moreno) empezó a tomar forma sobre todo gracias a la construcción de casas de renta destinadas a las clases medias urbanas. Fue, por tanto, un espacio urbanística y sociológicamente privilegiado entre la zona de ensanche en torno a la plaza de los Sitios y la que más adelante se iría formando entre los paseos de la Constitución y de Sagasta.

Entre las primeras construcciones del paseo están las de los números 10, 12 y 14 que, en buena parte, ayudarán a la formación de la imagen de la zona. Las tres tienen en común que son obra de José de Yarza García. El número 12, de 1940, fue la sede de la Delegación Provincial de Sindicatos y obra exclusiva de José de Yarza, mientras que los números 10 y 14, ambos de 1942, fueron proyectados en colaboración con Alejandro Allanegui.

Los dos edificios comparten muchas de sus características como no puede ser de otra manera dada su coincidencia de autores, fecha, ubicación y función. Ambos están destinados a casas de renta para las clases medias urbanas, un sector de la población que mereció una temprana atención de las instituciones durante la primera posguerra.

Una de las pocas diferencias es que el edificio del número 10 está situado entre medianerías y en una alineación en curva que condiciona tanto el diseño de la fachada como, sobre todo, la distribución interior.

El edificio consta de planta baja, destinada a locales comerciales y siete alturas más ático en el que se dispone una amplia pérgola. En la baja se utiliza la piedra, mientras que en el resto domina el ladrillo que contrasta con el placado de los miradores. Un mínimo detalle ornamental es el óculo inserto en el arco de medio punto que remata el acceso a la finca.

La simetría de la fachada refleja una distribución interior de dos pisos por planta. El conjunto adopta una forma de E con los accesos situados en el eje central, y una vivienda a cada uno de los lados abriendo sus piezas tanto a la fachada del paseo, como a sendos patios de luces interiores. Como empieza a ser habitual en esta época, la vivienda se distribuye en zonas de día y de noche, y no en el ya superado planteamiento de zonas pública y privada.

(Fotografías: Revista Nacional de Arquitectura nº 95 y Gobierno de Aragón)

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