Plaza de San Francisco, 18

JOSÉ BELTRÁN NAVARRO. 1945. PLAZA DE SAN FRANCISCO, 18

Entre 1925 y 1934 Miguel Ángel Navarro Pérez redactó el ambicioso Plan General de Ordenación Urbana que planificaba el crecimiento de la ciudad de Zaragoza hacia el sur. En su diseño, la plaza de San Francisco (en aquel momento denominada plaza de España) debía constituir uno de los hitos fundamentales de la zona de ensanche de Miralbueno.

Como tantos otros proyectos de la época, la materialización del plan no llegaría hasta acabada la guerra civil. Sería entonces cuando el eje de expansión marcado por la Gran Vía y los sucesivos bulevares que la prolongaban hasta la entrada al Parque Grande, empezaría a tomar forma con las primeras construcciones.

Pese a su relativa lejanía del centro urbano, la plaza de San Francisco contaba con un factor que había de resultar decisivo en su temprana definición puesto que daba acceso a la recién inaugurada Ciudad Universitaria de Aragón, así como su proximidad a la zona de viviendas de la Sociedad Zaragozana de Urbanización y Construcción (SZUC).

Una de las primeras construcciones que se levantaron en la plaza fue el edificio de viviendas del número 18 de la plaza de San Francisco, angular con el paseo de Fernando el Católico. De su diseño se encargó José Beltrán Navarro en 1945.

En aquel momento, José Beltrán se encontraba en plena actividad creadora. Suyos fueron multitud de proyectos de viviendas de las principales zonas de expansión de la Zaragoza de los años 40 y 50: San Vicente de Paúl, paseo de la Constitución, Gran Vía… Incluso en la vecina Ciudad Universitaria de Aragón colaboraba con los hermanos Borobio Ojeda en la construcción de las primeras facultades.

La principal aportación del edificio de la plaza de San Francisco nº 18 es su condición de punto de partida de la definición formal de la plaza que, con el paso del tiempo, habrá de formar uno de los conjuntos urbanísticos más homogéneos de la Zaragoza contemporánea.

Esta casa de renta consta de 8 plantas, incluyendo la baja para locales comerciales y ático. Su gran volumen le permite acoger cinco viviendas por planta, todas ellas acogidas a la Ley de viviendas bonificables de 1944, especialmente dirigida a beneficiar la adquisición de residencia por parte de las clases medias. Por ello se tuvieron en cuenta unas medidas de confort que, como el ascensor, montacargas o la calefacción central, no incluidas en los proyectos para viviendas de las clases más modestas.

Exteriormente el inmueble se tuvo que adaptar a las ordenanzas especiales para esta zona del ensanche. Así, la fachada recayente a la plaza de San Francisco se fundamenta sobre esbeltos porches. En las plantas de pisos, casi enteramente de ladrillo, José Beltrán recurre a una acertada combinación de miradores, balcones y ventanas para animar las fachadas. La planta superior y el alero remiten vagamente a la arquitectura tradicional de la ciudad.

(Fotografía: Revista Nacional de Arquitectura, nº 95)

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